Tu carta,
siempre viva.
La editas desde tu celular y tus clientes ven el cambio al instante. Elige una atmósfera y tu carta la adopta entera —fondo, tipografías y acento— en un toque.
No es una plantilla.
Es la atmósfera de tu lugar.
Cada carta hereda su textura, su tipografía y su color. Elige una de la casa —o sube tu propia foto y esa se vuelve tu atmósfera.
Terciopelo Granate
Helecho del Bosque
Cuero Negro
Mármol Dorado
Algodón de Azúcar
Hierro Parrillero
Washi Japonés
Tejido AndinoTres cartas de muestra, abiertas para ti
Locales inventados, cartas de verdad: entra, cambia el idioma y muévete por las secciones como si estuvieras en la mesa.
Así se usa, sin manual
Personalízala a tu pinta
Eliges una atmósfera y la carta entera la adopta: fondo, tipografías y acento. O subes tu propia foto.
Cámbiala y se ve al instante
Editas un precio desde el celular y el comensal lo ve al toque. Sin reimprimir nada.
Opérala hablando
«86 la merluza» y desaparece de todos los teléfonos. «Devuelve todo» y amanece completa.
Papel y QR, de la misma fuente
El QR se imprime una vez y siempre muestra la carta actual. El papel sale del mismo dato: nunca se contradicen.
En seis idiomas
Español, inglés, alemán, portugués, francés e italiano con traducción asistida que respeta tus platos. El turista pide sin señas.
Cartas reales, vivas ahora mismo
No es un mockup: es la carta de un cliente real. Lo que ves es lo que sus clientes ven en la mesa, ahora.
Una herramienta, todo tu servicio
Personalización total
Elige una atmósfera de la casa o sube tu propia foto de fondo. Tipografías propias, colores por elemento y ornamentos.
Opérala hablando
«86 la merluza» y el plato desaparece de todos los teléfonos del comedor. La editas desde el celular — o se lo dices en voz alta, sin manos, en pleno servicio.
También impresa
Con su propio editor de impresión: papel, columnas, densidad y orden por página.
Tu código QR
Un QR elegante que imprimes una sola vez y siempre muestra la carta actualizada.
En seis idiomas
Español, inglés, alemán, portugués, francés e italiano con traducción asistida. Perfecta para zonas turísticas.
Anuncios listos para redes
Eliges el plato y CartaViva diseña el afiche con la identidad de tu carta, listo para Instagram o WhatsApp. Sin diseñador.
Lo que la hace distinta
Un pago y es tuya
Pagas una sola vez. Sin suscripción, sin cuotas que se acumulan mes a mes.
Diseño con identidad
Tu textura, tu logo, tu tipografía. Se ve como tu local, no como un molde.
Cámbiala en vivo
Subió el precio o se acabó un plato. Lo editas desde el celular y cambia al instante.
Hablas con alguien
Atención personal de verdad. Te ayudamos a dejarla linda, no un robot de soporte.
CartaViva no automatiza tu restaurante. Le da una carta viva.
La categoría vende automatización que un humano tiene que alimentar en plena hora punta, cobrada como arriendo eterno. Tres promesas típicas — y lo que hay detrás.
«Control de inventario en tiempo real»
El tiempo real hay que teclearlo: a las 21:30 de un sábado, nadie pesa la merluza para el sistema. El stock queda desfasado, la carta promete platos que no hay, y el garzón vuelve a la mesa a dar la cara.
Aquí mandas tú. Dices «86 la merluza» y en un segundo desaparece de todos los teléfonos del comedor. La carta nunca dice saber más que tú.
«Automatiza tu operación completa»
Cuando cobrar, comandar y pedir viven dentro de un solo sistema, la caída del sistema es la caída del local: ha significado hasta 24 horas sin poder cobrar. Y en hora punta, basta un wifi débil para congelar las comandas.
CartaViva informa; no opera tu servicio, así que no puede detenerlo. Vive fuera del wifi del local — y tu carta de papel, idéntica y de la misma fuente, sigue en la mesa pase lo que pase.
«Desde $25.000 al mes»
El precio de entrada nunca es el precio real: las mesas se cobran aparte, la cocina aparte, módulo sobre módulo — y encima un porcentaje de tu venta. Mientras más vendes, más pagas por el mismo software.
Un pago y es tuya, con todo incluido: diseño, impresión, traducción, voz y anuncios. 0% de comisión, sin contrato, sin letra chica.
El garzón sigue siendo el dueño de la conversación. ¿Y tu sistema de cobro? Que siga cobrando: la carta no tiene por qué vivir dentro de él — CartaViva convive con la caja que ya usas. Lo nuestro es una sola cosa, hecha con cariño: que tu carta nunca te deje mal.
Elige tu plan. Sin letra chica.
- Carta digital con tu QR, actualizada en vivo
- Operación por voz: «86 la merluza» y listo
- Versión imprimible y paginada para la mesa
- Personalización total: textura, tipografías y colores
- Anuncios para tus redes con la identidad de tu carta
- Seis idiomas con traducción asistida
- Cambios ilimitados, sin costos escondidos
- Te armamos la carta completa, sin costo
- Carta digital con tu QR, actualizada en vivo
- Operación por voz: «86 la merluza» y listo
- Versión imprimible y paginada para la mesa
- Personalización total: textura, tipografías y colores
- Anuncios para tus redes con la identidad de tu carta
- Seis idiomas con traducción asistida
- Cambios ilimitados, sin costos escondidos
- Te armamos la carta completa, sin costo
Ambos incluyen todo, y en los dos te armamos la carta nosotros. Los 15 días de prueba no piden tarjeta — pruebas y decides. Los cupos de por vida se cierran el 31 de diciembre de 2026 o cuando se acaben, lo que pase primero. Después queda solo el plan anual.
Preguntas frecuentes
¿Cómo funciona la prueba gratis?
15 días sin tarjeta: armas tu carta completa —todas las secciones, platos y fotos que quieras, con el diseño entero— y usas tu QR de verdad. Tres cosas se reservan para la licencia: durante la prueba tu carta habla español y un idioma más, los asistentes de inteligencia artificial traen un tope diario, y la versión imprimible se activa al comprar. Si no sigues, no pagas nada, y tu contenido queda guardado 30 días por si vuelves.
¿Necesito saber de diseño?
No. Eliges una atmósfera y la carta ya queda linda; después afinas lo que quieras, elemento por elemento. Y si te trabas, te ayudamos nosotros.
Si cambio un precio, ¿tengo que reimprimir el QR?
Nunca. El QR apunta siempre a tu carta: lo imprimes una sola vez y cada cambio se ve al instante en el celular de tus clientes.
¿Hay mensualidades o comisiones?
No, y no las va a haber: no existe plan mensual. Nada de cuotas que se acumulan ni porcentajes de tu venta. Eliges: un pago de por vida, o un plan anual que renuevas una vez al año — y la infraestructura corre por nuestra cuenta.
¿Por qué el plan de por vida tiene cupos?
Porque a cada local que entra lo acompañamos de verdad, y eso lo hace una persona. Los primeros cupos van al precio de fundador; después sube, y cuando se acaben todos, el plan de por vida se cierra y queda solo el anual. Lo que compraste no cambia nunca: de por vida es de por vida.
¿Puedo pagarlo en cuotas? ¿Hacen descuentos?
Descuentos no hacemos: el precio es el mismo para todos, y eso es parte de ser serios con quien ya compró. Lo que sí: el plan anual se puede pagar en tres partes, sin interés y sin tarjeta.
¿En cuánto tiempo queda lista?
El mismo día. Nos mandas tu carta actual —una foto sirve— y te la dejamos armada nosotros, sin costo, en los dos planes. Tú eliges la atmósfera y la revisas. Cuando quieras, activas tu licencia y sigues justo donde ibas.
¿Sirve para turistas?
Sí: tu carta puede hablar español, inglés, alemán, portugués, francés e italiano, con traducción asistida que respeta los nombres de tus platos. Durante la prueba va en español y un idioma más; con la licencia se abren los seis.
¿Qué incluye el soporte y qué se cobra?
Si algo de la aplicación falla, es problema nuestro: se arregla gratis, siempre, sin límite ni plazo, tengas el plan que tengas. Los primeros 90 días te acompañamos en todo, sin contar nada. Después, preguntar es gratis; si prefieres que los cambios los hagamos nosotros por ti, va incluido en el plan anual y se cotiza aparte en el de por vida. Y pase lo que pase, tu carta nunca es rehén: sigue viva y la editas tú.
¿Y si necesito ayuda después?
Hablas con una persona de verdad, por WhatsApp, de lunes a viernes de 9 a 19. Nada de robots de soporte.
¿Le damos vida a la tuya?
Te mostramos cómo quedaría tu carta, sin compromiso. Pruébala gratis o escríbenos y conversamos.
